
Muchas son las creencias y tradiciones que se han tejido alrededor de los Novios cuando se van a casar. Estas han permanecido intactas a lo largo de los años, y hoy por hoy, son muchas las parejas que las siguen al pie de la letra con la confianza de que nada ensombrecerá ese día tan especial. A continuación algunas creencias referentes a la ceremonia eclesiástica.
LA MARCHA NUPCIAL
La marcha nupcial es la música que nos anuncia el ingreso de la Novia al altar. La marcha abre y cierra la ceremonia, y hoy día, algunos Novios prefieren ingresar así mismo con una marcha para tener la misma relevancia que su Novia. Esta tradición se impuso a partir de la Boda de los Príncipes Maria Victoria de Inglaterra y Federico Guillermo de Prusia. Para su Boda, la Princesa eligió personalmente dos marchas: La Marcha Nupcial de Mendelssohn para su entrada a la Iglesia, y la Opera Lohengrin de Wagner para la salida de los Príncipes después de casados.
UBICACIÓN DE LA NOVIA EN EL ALTAR
La ubicación de la Novia al lado izquierdo del Novio frente al altar, es una costumbre que se remonta a las épocas feudales. En aquella época, cuando una unión entre una pareja no era aprobada, la Novia era secuestrada y llevada a la fuerza para celebrar la boda sin el consentimiento familiar. En varias ocasiones el Novio tenia que impedir que el Padre y los familiares de la Novia la rescataran en plena ceremonia, entonces, el Novio se ubicaba dando su lado izquierdo a la Novia, para mantener su mano derecha libre y constantemente apoyada sobre su espada, en caso de necesitar empuñarla para su defensa.
EL ANILLO MATRIMONIAL
Uno de los momentos más importantes durante la ceremonia eclesiástica es la entrega mutua de los anillos como parte del compromiso matrimonial de los Novios. Esta tradición data de unos dos mil años antes de Cristo, cuando en el antiguo Egipto el Novio le regalaba a su Novia un anillo como prueba de su amor. El anillo simbolizaba el carácter infinito de ese amor ya que su forma circular sugería un sentimiento que comenzaba y nunca acababa. Así mismo era elaborado en un metal precioso -inicialmente plata- para imprimirle ese carácter de solidez y perdurabilidad a la unión. Esta costumbre se extendió al mundo romano para permanecer hasta nuestro días, siendo las más practicada por parejas de diferentes religiones y culturas en el mundo entero, hasta el punto de convertirse en el símbolo por excelencia del matrimonio.
LAS ARRAS
En la antigüedad era costumbre que en el día de la Boda el Novio obsequiará a su Novia un regalo como premio a su virtud e inocencia. También se estipulaba que a partir de ese momento la Pareja compartiría sus propiedades y bienes materiales para que nunca les faltara nada a ambos. De ambas costumbres se impondría posteriormente la tradición de las arras mediante la cual el Novio le entregaba a la Novia trece monedas de oro y plata como símbolo de ese compartir, prosperidad y buena suerte.
EL VELO
En la época romana las Novias cubrían su rostro con un velo como símbolo de pureza; también se creía que el velo las protegía de los malos espíritus que pudiesen estar rondándolas el día de su boda. Así mismo, en la cultura oriental tradicional se ha acostumbrado tapar el rostro de la Novia, el cual el Novio no ha visto jamás, hasta el momento final de la ceremonia. Actualmente, algunas Novias aun visten el velo durante la ceremonia eclesiástica, y solo luego que el Sacerdote declara a los Novios marido y mujer, procederá el Novio a levantar el velo, apartarlo del rostro de su Novia y besarla finalmente.
EL BESO
Antigüamente se creía que los Novios al besarse intercambiaban su aliento, y parte del alma del uno quedaba atrapada en el otro. De esta manera el beso era símbolo de la unión de dos seres en el infinito, quienes al encontrarse, se transformaban en uno solo. Hoy, al finalizar la ceremonia eclesiástica, el Oficiante proclama la unión de los nuevos esposos declarando "el Novio puede besar a la Novia" y así con un beso los Novios sellan oficialmente su unión.
LANZAR ARROZ
El lanzar arroz a los Novios a su salida de la ceremonia simboliza nuestro deseo de prosperidad y fertilidad para la pareja. Es una costumbre Europea que se conserva desde la Edad Media, y hoy día esta variando por la de los pétalos de rosa, la cual significa deseos por un futuro dulce y pleno.
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