Tradicionalmente, los Novios en Europa agradecían a los invitados su presencia a la boda con un detalle muy especial: acostumbraban obsequiarles a su salida de la reunión una porción de ponque de novios, para que de esta manera cada invitado lo degustara en su casa. Con este obsequio los recién casados expresaban su alegría y gratitud en ese día tan importante en sus vidas. Luego la costumbre emigró al Mediterráneo, donde la porción de ponque fue sustituida por almendras cubiertas en azúcar blanca, simbolizando así la pureza de la novia.
En los años de 1900, esta costumbre fue introducida a los Estados Unidos por los inmigrantes de la época, y se ha mantenido vigente hasta nuestros días. Aunque todavía en algunas regiones la tradición de obsequiar ponque -ahora envuelto en fino papel, dentro de una hermosa cajita bellamente decorada con cintas y las iniciales de los novios- permanece, ha cobrado mayor fuerza el obsequiar almendras envueltas en tul dentro de piezas de cristal conocidas popularmente como bombonieres (italiano).
Las almendras, debido a su sabor, simbolizan lo dulce y amargo del matrimonio. Antiguamente se obsequiaban cinco almendras significando: salud, riqueza, felicidad, longevidad y fertilidad. Actualmente se obsequia una sexta y séptima almendra simbolizando el novio y la novia.
Algunos Novios también gustan obsequiar bombones de chocolate con nuez
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