Por

sacramento del matrimonio

Matrimonios…

El interrogatorio es el momento más importante los Matrimonios: Dios los une y se compromete con ustedes en su compromiso definitivo de amarse el uno al otro durante toda su vida. Este compromiso deberá profundizarse. Seguramente después de su primer encuentro, el amor ha evolucionado y esta llamado a desarrollarse aún más a lo largo de su vida. Esto solo será posible si ustedes viven en la confianza, el respeto y el amor, ayudándose mutuamente, y aceptándose tal y como ustedes son, compartiendo alegrías y penas, esperanzas y preocupaciones. Este porvenir lo pueden mirar con confianza, porque con Dios y la comunidad cristiana, ustedes serán capaces de mantener y crecer en el amor y fidelidad.

El consentimiento es el elemento esencial de los Matrimonios. Además de libre, debe ser expresivo. El rito romano es bastante austero al respecto. Por eso conviene que los novios se aprendan de memoria la formula del consentimiento y que, tomándose de las manos y mirándose a los ojos, lo expresen con seguridad ante los testigos oficiales y frente a la comunidad cristiana reunida que representa a la Iglesia (primero el hombre y luego la mujer):

“Yo______me entrego a ti como esposo (a) y te recibo como mi esposa (o); prometo serte fiel en la alegría y en el dolor, en la salud y en la enfermedad, en la pobreza y en la prosperidad, para amarte y respetarte durante todos los días de mi vida”.

Terminado el consentimiento, la asamblea puede expresar su gozo y alegría en un canto, con una aclamación o con un hermoso aleluya.

El momento de la bendición de las alianzas es una oración a Dios acompañada de un gesto para darle gracias y que este pendiente de la fidelidad y vida de los casados que las llevarán. Las alianzas de Matrimonios son “sólidas como el oro y perfectas como el círculo” y los novios se las entregan como signo de amor y fidelidad. También aquí conviene que digan de memoria la frase correspondiente para que el rito sea más expresivo.

Ninguna comunidad cristiana que se reúne en la iglesia  puede permanecer cerrada sobre sí misma. Hay que orar por los nuevos esposos, pero también es el momento de la oración universal, pidiendo por los familiares –presentes, ausentes y difuntos-, por los matrimonios que se encuentran en dificultad, por la iglesia y por el mundo. Existen formularios ya preparados para esta oración, pero es conveniente que los novios elaboren una especial teniendo en cuenta las lecturas escogidas y las propias circunstancias.

Durante el momento de la Plegaria Eucarística se actualiza la alianza con Cristo y con la iglesia. Esta alianza le da validez, consistencia y esperanza a la alianza de los Matrimonios. Los nuevos esposos deberán estar muy atentos durante este tiempo, ya que es la parte central de toda la celebración.

El momento de la oración del Padre Nuestro es muy significativa, ya que es la primera vez que lo dirán como esposos, los dos unidos. Es la oración de los cristianos, recibida del mismo Jesucristo. Las generaciones pasadas no las han transmitido, así ustedes mismos deberán transmitirla a sus hijos.

La Bendición nupcial es otro momento solemne de la celebración de los matrimonios. El sacerdote deberá darla con solemnidad y expresividad. Conviene que se acerque a los nuevos esposos y que la pronuncie con toda claridad frente a ellos, imponiéndole las manos en el momento central. Los nuevos esposos deben recibirla con la cabeza inclinada y con el corazón abierto. Es un momento muy significativo. A continuación les ofrezco un ejemplo de bendición para que tengas una idea, de como es en los matrimonios:

“Padre Santo, tú que has creado al varón y a la mujer para que juntos, formen tu imagen en la unidad de su cuerpo y de su corazón, realizando así su misión en el mundo.

Te suplicamos que bendigas a (nombre Novios), y que los tomes bajo tu protección.

Haz que a los largo de su vida en común santificada por este sacramento, ellos se entreguen mutuamente la gracia de tu amor, y que siendo el uno par el otro signo de tu presencia,  lleguen a ser un solo corazón y un solo espíritu.

Concédeles poder asegurar, por medio de su trabajo, la vida de su hogar y educar a sus hijos según el evangelio para que formen parte de tu familia eternamente.

Concede a (nombre Novia) la plenitud de la bendición; que ella responda a su vocación de esposa y madre, y que por su ternura y pureza sea la alegría de su hogar.

Concede también la bendición a (nombre Novio) para que se consagre a todas sus responsabilidades, de esposo fiel y de padre atento.

Y concédele a los dos, Padre Santo,

El gozo de llegar un día a tu Reino Eterno.

Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén”

La comunión artística es la participación más plena en el Sacrificio de la Nueva y Eterna Alianza que tiene un significado muy importante para los esposos en los matrimonios. Su alianza conyugal se alimenta directamente de la Alianza de Cristo con la iglesia actualizada en la Celebración Eucarística. Más aún, la alianza conyugal se convierte en signo de la Alianza de Cristo con su iglesia. Los esposos cristianos no podrán vivir en plenitud su amor conyugal a no ser que se alimenten frecuentemente de la comunión eucarística. En esta ocasión es muy significativo que los nuevos esposos comulguen bajo las dos especies sacramentales, tomado el cuerpo de Cristo y la sangre de Cristo directamente del Cáliz.

Al final de la celebración, el sacerdote ora nuevamente por los esposos y les expresa los buenos deseos de toda la comunidad cristiana. También aquí sería bueno que el sacerdote se acercara a los esposos y les impartiera la triple bendición final con ambas manos extendidas sobre sus cabezas. Los esposos recibirán la bendición con las manos juntas y la cabeza inclinada. El sacerdote despide con afecto a los nuevos esposos y a sus familiares y amigos. De salida, se puede tocar la marcha nupcial.

Matrimonios… Padre Bernal – Consejero Espiritual

Fotografía de Matrimonios: Juyá

 

Etiquetas:
[related-posts]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *