Vestido de Boda

vestido de novia

La Historia en la Moda Nupcial

Desde siempre, el vestido de bodas ha sido una prenda de vestir muy especial y significativa, ya que representa un símbolo en la transición de la Novia de su antigua vida de soltera a su nueva vida de casada.

Aún cuando las tendencias en la moda cambian constantemente, algunos conceptos de nuestros tiempos, como el diseño y el estilo, el largo de la cola, la presencia del velo, los accesorios, y sobretodo, el color del vestido, no han variado mucho a lo largo de los últimos años.

Antiguamente, en la época romana, las novias vestían las mismas túnicas blancas de su quehacer diario, se cubrían el rostro con un velo para protegerse del acecho de los malos espíritus rondando su boda, y se adornaban con coronas elaboradas en pequeñas flores.

Ya, durante el Medioevo, el color rojo se impone en los vestidos de novias como símbolo de vida y renovación de la sangre para la perpetuación de la estirpe. Es un color asociado con el poder y la riqueza por su difícil obtención en su proceso de elaboración.

Pero es en siglo XVIII, durante el período Barroco, donde las novias lucen su mayor esplendor: Vestidos confeccionados en telas suntuosas, bordadas con hilos de oro e incrustaciones con piedras preciosas, perlas y diamantes.

En 1803, a comienzos del periodo Neoclásico Napoleón Bonaparte declara el bloqueo de las importaciones de Gran Bretaña a Francia, lo cual impide el ingreso de tejidos y sustancias para teñir, imponiéndose en la Burguesía Francesa la moda del “no color”. Paralelamente, en Italia, los tonos pasteles se consideran como colores muy refinados y elegantes. Sobresale entre ellos el “latesin” (color leche), el cual se combina con toda una gama de tonos beige.

Medio siglo más tarde (1854), la proclamación universal por parte de la Iglesia Católica del dogma de la Inmaculada Concepción , influye definitivamente sobre la tradición del vestido nupcial en todo el continente: La virginidad de la Novia se compara con la pureza de la Virgen María , se cubre a la Novia con un largo velo sobre su cabeza, se le adorna con flores, y “el blanco puro” se consagra simbólicamente como el color para el día de la Boda.

Hoy, en pleno siglo XXI después de tantos años, los estilos en los vestidos de bodas varían de acuerdo al gusto de las Novias que los lucen. Son preferiblemente elaborados con diseños exclusivos, exquisitos y delicados tejidos… pero ante todo, con un detalle en común: Con “el blancode siempre… en su infinita variedad de tonos, desde el blanco puro, pasando por el hueso, el vainilla… hasta el delicado color champagne.

 Las Novias clásicas y románticas prefieren vestidos en dos piezas, con cintas entrelazadas y botones a la espalda, encajes, largos velos, hermosas mantillas, enaguas tradicionales y amplias faldas abullonadas para crear vestidos con mucho volumen.

Las Novias sofisticadas y minimalistas, por el contrario, optan por vestidos rectos en una sola pieza, con finos tirantes, ceñidos al cuerpo, con suave caída, superposición y asimetría de faldas, delicados velos y colas no tan largas, para marcar y acentuar una linda figura femenina.

Mucha historia ha transcurrido, pero no importa ni el tiempo, ni el estilo. ¡Novia romántica, Novia sofisticada… todas coinciden en lo mismo: Hacer realidad el sueño de lucir y sentirse como una reina con el vestido más especial de su vida… su vestido de bodas!